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Un amor que nutre

Li Misol
li.misol@listindiario.com
Lactar alimenta el cuerpo del bebé, pero sobre todo el alma de su madre. “No hay proceso que aumente tanto la relación afectiva entre una mujer y su hijo que amamantar”, confirma la neonatóloga Lizbette Rodríguez; amén del infinito valor nutricional que 19701918-7837-4043-BC41-1D0C01DE4382.jpg__294__440__CROPz0x294y440llega con el consumo de la leche materna.

 “Tengo muchos amores, pero ninguno como el que expreso a mi hija a través de la lactancia”, dice Yariana Betancourt, madre de Alexa, de seis meses. “Siento que mi cuerpo y mi alma son para darle alimento y acogida. Me siento amada, útil, esperada por ella”.

La poderosa Leche humana
Como madre primeriza, Argénida Romero describe el proceso de lactancia con su hijo Fernando como “un viaje de aprendizaje y experiencias”. Desde que supo que estaba embarazada decidió informarse de todo lo referente al tema y buscó apoyo en la Liga de la Leche. Solo así pudo echar por tierra los mitos, malas prácticas y opiniones indeseables. Así, “informada y empoderada logré sacar adelante la lactancia con mi hijo, y ha sido y es la mejor decisión”.

Fernando fue lactado en exclusiva los seis primeros meses y hoy, con un año y diez meses sigue mamando. No ha sido fácil para Argénida, quien siempre ha trabajado fuera de casa, pero la recompensa es la salud del niño.

“En su tiempo de vida, mi hijo solo ha tenido un episodio de diarrea de dos días. Su proceso dental no ha sido para nada difícil, ni fiebres ni inapetencias”, comenta. A pesar de las críticas, ha decidido prolongar la que considera una lactancia totalmente disfrutada y que “ha sido la mejor decisión de salud que he hecho por y para mi hijo”.

El alimento perfecto
Ojalá que muchas madres emularan a Argénida. La leche humana, según comenta la neonatóloga Lizbette Rodríguez, es el alimento natural, sin aditivos ni conservantes. Es la leche de la propia especie, pues la fórmula se hace a partir de leche de vaca.

“La leche materna tiene todos los componentes requeridos para el recién nacido en las cantidades adecuadas y constituye la primera vacunación, pues pasa al recién nacido anticuerpos que conforman la memoria inmunológica de la madre”, detalla.

Pero veamos en detalle los componentes de este maravilloso fluido corporal vivo, que no puede compararse, ni remotamente, con ningún sucedáneo existente:

la leche humana tiene un contenido básico de agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas minerales y vitaminas. El contenido de agua es suficiente para satisfacer los requerimientos del recién nacido, incluso en climas tan calurosos como el nuestro.

Es notoria la calidad de las proteínas en la leche materna con respecto a las de la leche de vaca, según se detalla en el libro “Nutrición pediátrica”, de Livia Machado de Ponte.

La experta indica que la leche humana tiene un 70% de proteína sérica, más digerible y estable en medio ácido, lo que facilita el vaciamiento gástrico. Esta proteína contiene sustancias como fenilalanina, tirosina y metionina, además de taurina, un importante aminoácido necesario para conjugar los ácidos biliares y como neuromodulador en el cerebro y la retina.

La mayor cantidad de proteína sérica en la leche materna es lactoalbúmina (de alto valor biológico) pero también están presentes la lactoferrina (de acción bateriostática sobre gérmenes ferrodependientes y contribuyente a la absorción del hierro), lizosima (de efecto bacteriolítico contra enterobacterias y bacterias Gram positivas; además de mantener la flora intestinal del lactante) y la inmunoglobulina A, proteínas inmunológicamente activas que son la primera defensa en el tracto gastrointestinal.

Machado de Ponte detalla en la publicación que otras inmunoglobulinas presentes en la leche humana son, además de la Ig A secretora; la Ig A sérica, Ig M, Ig D, Ig E e Ig G.

Entre los ácidos grasos son destacables el araquidónico y el docosahexaenoico, “que participan en la formación de la sustancia gris y en la mielinización de las fibras nerviosas”. La acción de estas y otras sustancias sobre el cerebro hacen de la lactancia un factor de desarrollo intelectual. Un estudio realizado en 1999 por la American Society for Clinical Nutrition concluyó: “La lactancia se asocia a puntajes significativamente altos de desarrollo cognitivo”, lo que no ocurre en individuos alimentados con fórmula.

También hay grandes concentraciones de colesterol en la leche humana, imposibles de lograr en sucedáneos. Y el carbohidrato principal presente en ella es la lactosa, a una concentración de 7 gramos por cada 100 mL, representando el 40% de su valor calórico total. La lactosa favorece la absorción de hierro y calcio.

Qué debe saber la mamá:

1. Que la composición nutricional de su leche apenas se modifica por deficiencias nutricionales leves.

2. Que no existe alimento que aumente la producción de leche o que la haga “de mejor calidad”.

3. Que algunos alimentos sí pueden cambiar el color y el olor de la leche, e incluso afectar funciones digestivas del niño.

4. Que si tiene antecedentes de alergia alimentaria debe evitar consumir alimentos potencialmente alérgenos como leche de vaca, pescado azul, ciertas frutas y frutos secos, etc.

5. Que si lacta no puede hacer dieta para bajar de peso. Para producir un litro de leche se requieren 700 kilocalorías y también aumentan los requerimientos de proteínas, calcio y otros micronutrientes.

6. Que debe tomar muchos líquidos, ejercitarse y abandonar hábitos tóxicos: alcohol, tabaco, drogas.

AMINOÁCIDOS
Ocho de los 20 aminoácidos en la leche son esenciales y provienen del plasma de la madre. El epitelio alveolar de la glándula mamaria sintetiza algunos animoácidos no esenciales.

HIERRO
El hierro de la leche humana se absorbe en un 70%. La alta biodisponibilidad de este mineral se debe a interacciones complejas entre componentes de la leche y el cuerpo del niño. Se ha demostrado que introducir alimentos antes de la edad adecuada altera la absorción de hierro.

VITAMINAS
Las vitaminas en la leche humana dependen de la alimentación de la madre, indica María Rosario Trinidad Ayela en el libro “Lactancia materna”. Suelen ser adecuados los niveles de vitamina A, E y C. En cambio las vitaminas D y K se presentan en muy baja cantidad.

HORMONAS
Además de la prolactina y la oxitocina, que se liberan al mamar, la leche materna trae consigo 19 hormonas gastrointestinales. Entre ellas la colecistoquinina, pancreocimina, gastrina e insulina, que aumentan  en los intestinos la capacidad de absorción de calorías.


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