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Tobillo

La radiografía de tobillo es un estudio seguro e indoloro en el que se utiliza una pequeña cantidad de radiación para obtener una imagen del tobillo del paciente. Durante el estudio, un equipo de rayos X envía un haz de radiación a través del tobillo y la imagen se registra en una computadora o una película especial. Esta imagen muestra los huesos y los tejidos blandos del tobillo. La articulación del tobillo está conformada por los extremos de los huesos de la pierna (tibia y peroné) y los huesos de la parte posterior del pie (huesos del tarso).

Las imágenes de rayos X son en blanco y negro. Las estructuras densas del organismo, que bloquean el paso del haz de rayos X a través del organismo, como los huesos, se ven de color blanco. Los tejidos más blandos, como los músculos, permiten que el haz de rayos X los atraviese y se ven de un color más oscuro.

El encargado de realizar la radiografía es el radiólogo del departamento de radiología de un hospital o un consultorio de atención médica. Es posible tomar tres imágenes diferentes del tobillo: una desde el frente (vista anteroposterior), una desde el costado (vista lateral) y una en un ángulo determinado (vista oblicua).

POR QUÉ SE REALIZA.

Las radiografías de tobillo pueden ayudar a determinar la causa de síntomas como dolor, sensibilidad, hinchazón o deformidad en la articulación del tobillo. Permiten detectar huesos rotos o una articulación dislocada. Una vez que se ha acomodado un hueso roto, la radiografía puede ayudar a determinar si los huesos están correctamente alineados y si se han curado correctamente.

Si es necesario realizar una cirugía, es posible tomar una radiografía para planificar la cirugía y evaluar los resultados de la operación. Además, las radiografías pueden ayudar a detectar quistes, tumores, infecciones avanzadas y otras enfermedades de los huesos del tobillo.

 


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